Primavera, el renacer de la vida luego del necesario descanso del invierno.
| En las ramas desnudas, despuntan tímidamente las flores |
Las estaciones, por supuesto, no se corresponden exactamente con el calendario por estas latitudes, así es que en nuestra quinta la floración de los frutales empieza entre los últimos días de agosto y la primer semana de setiembre.
La rúcula silvestre habrá sido la primera en anunciarnos la cercanía de la primavera, poniendo un toque verde en la vegetación parda del invierno. Primero florecerán damascos y ciruelos, a los que seguirán las flores rosadas de durazneros, unas grandes y aterciopeladas, otras pequeñas y apenas visibles, según su variedad.
A mediados de setiembre, ostentosamente, se abrirán las barrocas flores de los cerezos, que acaparan todas las miradas y admiraciones junto a las cuales las sencillas flores de los perales pasan desapercibidas.
Habrá que estar muy atento al ataque de las plagas, para aplicar las curaciones necesarias en caso de peligro. Y proteger a los amigos que nos ayudan: sapos, vaquitas de San Antonio, camoatíes, murciélagos, abejas.
También la maleza renace, por lo que hay que liberar cauces y surcos para que el agua pueda circular.
Empezaran los riegos frecuentes y la vigilia del clima, que suele jugar malas pasadas en esta época : nevadas tardías, zondas y heladas, son los peligros que pueden comprometer el éxito de la cosecha veraniega.
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